La primera intervención se centró en la reconfiguración de dos espacios existentes: la lavandería y un powder room. Posteriormente, el proyecto avanzó hacia una segunda fase que incluye la renovación de pisos exteriores en terrazas y la remodelación de un espacio de oficina, manteniendo siempre una coherencia total con la arquitectura original de la vivienda y con los detalles especiales y cuidadosamente definidos por la propietaria.
Ambas fases fueron desarrolladas en colaboración con el constructor Luis, de Pro Finish.
La casa, de carácter profundamente mexicano y rica en detalles artesanales, requería una intervención respetuosa y sensible. El diseño se enfocó en preservar su identidad original a través de iluminación cálida, texturas rugosas en muros, acabados hechos a mano y una paleta cromática inspirada en la talavera mexicana.